¿Maremoto de demandas contra el Popular por la sentencia del Supremo sobre bonos convertibles?

Paracetamoles o aspirinas. El Banco Popular por fuerza se ha tenido que convertir en un buen cliente de las farmacias tras la sentencia del Tribunal Supremo [la 411/2016], del pasado 17 de junio, por la que se ratifica la sentencia de apelación, anulando los bonos canjeables suscritos por el Grupo Alcor y ordenando la restitución de 1.875.178 euros, más los intereses.

El tribunal de la Sala de lo Civil, del que ha sido ponente el magistrado Pedro José Vela Torres, deja muy claro que tanto las empresas como los particulares que hubieran comprado bonos convertibles en acciones tienen que ser “expertos” en el mercado de valores.

“No consta que hubiera información previa, y ni siquiera la información que aparecía en la orden de compra del producto, prerredactada por la entidad financiera, era adecuada, puesto que no se explicaba cuál era su naturaleza, ni los riesgos que se asumían en función de la fecha de conversión”, dice la sentencia redactada por Vela Torres que dio la razón al Grupo Alcor.

Este grupo empresarial había adquirido los bonos convertibles el 19 de noviembre de 2010. Demandó al Popular en julio de 2014.

Pero ahí no acabó la cosa. El pasado mes de agosto, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sancionó a este mismo banco con un millón de euros por cometer una infracción “muy grave” en la comercialización de determinados productos financieros entre enero de 2009 y noviembre de 2011.

La verdad es que se lo esperaban. Porque la multa le fue impuesta 16 meses antes, el abril de 2015, pero, a la desesperada, intentaron el recurso por la vía administrativa, que no funcionó.

A perro flaco todos son pulgas, podría decir el Banco Popular hoy día. Porque el fallo abre la compuerta a miles de reclamaciones potenciales por daños y perjuicios.

Fuentes especializadas afirman que el agujero que le podrían hacer a la entidad que preside Ángel Ron, es de 700 millones de euros.

¿Por qué esa cantidad? Porque la emisión inicial de bonos convertibles en 2009 fue de esa cantidad.

Según fuentes del Popular, esa cifra es una exageración y cifran en 25 millones la pérdida máxima, de los que ya tienen provisionados entre 16 y 20 millones.

Hay que mantener el tipo ante el posible “tsunami”.

Bonos alternativa a las preferentes

El Banco Popular puso en el mercado estos bonos convertibles en 2009 como alternativa a las preferentes.

Se vendió casi en su totalidad a unos 22.000 clientes particulares. Daban un interés de Euribor a tres meses más el 4 por ciento y vencían en octubre de 2013.

El problema es que un año antes de esa fecha, los bonos habían perdido un 52 por ciento. Y siguió cayendo hasta el 81 por ciento, en noviembre de 2015, cuando se produjo el canje.

La sentencia del Supremo es un varapalo sin precedentes para el Popular. El Alto Tribunal deja claro que el banco no explicó a sus clientes los riesgos del producto contratado ni entregó la denominada “nota de valores”, registrada en la CNMV ni la puso a disposición del cliente.

En esencia, es lo mismo que con en las preferentes: ausencia de conocimiento informado.